Home » El ojo en Los Andes » Un mundo que se dirige hacia el vacío

Un mundo que se dirige hacia el vacío

Reportando desde Normandía, Francia.

“La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada”.
Martin Heidegger.

“La angustia es el vértigo de la libertad”.
Sören Kierkegaard.

Estamos terminando el encuentro en el Chateau de Courtomer, en Normandía, con nuestro economista jefe Diego Martínez Burzaco y una treintena de personas de todas partes del mundo. Cuando usted reciba este newsletter probablemente estaremos en París esperando por nuestro largo vuelo de regreso a Buenos Aires. 

Esperando por nuestro regreso a la realidad. 

Pero, ¿hemos estado lejos de ella? Bueno, es difícil decir lo contrario: el Chateau de Courtomer es realmente un lugar de cuento. Fue la última estancia nobiliaria en ser construida antes de la Revolución Francesa, en 1789, el lugar que el Marqués de Courtomer usaba como residencia en las afueras del pueblo del mismo nombre, a 160 kilómetros de París. Hoy es una enorme casona con unas 30 habitaciones, caballerizas, establos y un enorme parque, donde los socios de InversorGlobal alrededor de mundo se reúnen dos o tres veces por año para intercambiar puntos de vista y miradas sobre la realidad que atraviesa la economía global. Aunque es un poco irreal estar en medio de la nada hablando inglés (la estación de trenes más cercana está a 35 kilómetros), al mismo tiempo es un baño de realidad. En los momentos de descanso -que, a decir verdad, no son demasiados- la gente juega bádminton, boeu (una especie de bochas francesas) o practica algunos swings de golf. Sin embargo, al mismo tiempo no dejamos de hablar de las realidades de cada país. Las costumbres, los deportes, la comida. Y claro, el rumbo de la economía. 

grafico nombre

El Chateau de Courtomer, lugar en donde se está llevando a cabo el seminario.

Un poco de forma sorprendente, acá es donde las similitudes emergen con más facilidad. 

A diferencia de mi informe de la semana pasada, cuando les contaba sobre la manera en que los parisinos hacían oídos sordos a la crisis financiera que amenaza la estabilidad europea, acá las miradas son otras. Un poco más pesimistas. Tal vez, más realistas. 

En Sudáfrica los inversores no pueden comprar dólares y es muy complicado girar dinero al extranjero. En Irlanda el boom inmobiliario llegó a su fin y los jóvenes no encuentran trabajo. En China e India la inflación es la principal amenaza sobre dos grandes motores de la economía mundial durante la última década. “Las cosas ya no son como eran. La inflación tiene a la gente inmovilizada y el Gobierno no hace nada”, dice uno de los asistentes, quien maneja una oficina de inversiones en Bombay. “En China el principal problema es que la única forma de detener la presión inflacionaria es a través de un shock sobre la actividad”, dice su símil en el gigante asiático. 

Muchos preguntan por Argentina y la mayoría comparte la idea de que el país se encuentra en un proceso de crecimiento económico sostenido tras la crisis de fines de 2001. Entonces explicamos que si bien esto es cierto, hay muchos matices a considerar. Que la inflación, que los dólares. No tengo que profundizar en esto, ya conocen la historia. 

En un momento de descanso aprovecho y miro la prensa internacional. Las notas no son alentadoras. Regresando a casa, sobre los inmigrantes que salieron a buscar su fortuna; India está siendo succionada en una espiral descendente, sobre los problemas inflacionarios y de producción de la economía india; Los capitales dejan Europa, sobre la caída en el nivel de inversiones y de los volúmenes de operaciones en las principales Bolsas de comercio del Viejo Continente; Más dolor para España, sobre cómo el refuerzo de las medidas de ajuste impactará fuerte en la ya endeble producción española; ¿Los precios de las casas en Estados Unidos tocan fondo?, sobre el pozo sin fondo en el que parece haber caído el real estate en la principal economía del mundo.

Entonces, finalmente, lo que reina es el desasosiego. La sensación de vacío ante lo desconocido, el vértigo de la falta de certezas. 

El sábado tuve el día libre y viajé con un grupo a las playas de Normandía donde se produjo el desembarco aliado el 6 de junio de 1944 y que significó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial. El grupo era interesante. Cinco estadounidenses, una australiana, una sudafricana y yo, un periodista chileno afincado en Buenos Aires hace ya casi seis intensos años…

La sensación histórica de la visita es impresionante. Imaginar las enormes playas repletas de soldados aliados tratando de trepar las colinas para enfrentarse a las fuerzas alemanas, chicos de 20 años subiendo las colinas con las botas mojadas, casco y una mochila de 50 kilos en la espalda… 

Hoy el lugar es hermoso como nunca debió dejar de serlo. El mar tranquilo y el sol tibio. El viento fresco sobre el rostro. Arriba, el cementerio de los caídos. Fueron tantos que no hubo logística posible para llevar los cuerpos a casa, así que reposan acá, en la costa francesa donde dejaron la vida. Estadounidenses, canadienses, ingleses, franceses, holandeses. 

Mi grupo estaba fuertemente conmovido. Me contaban historias de la guerra que habían escuchado de sus abuelos. Ahora ellos estaban acá, en el mismo lugar. Pero también había una sensación de tristeza, de haber perdido algo valioso. “Estados Unidos solía ser un gran país. Hoy se encuentra en medio de una decadencia sin remedio”, me dijo uno del grupo. Justo sobre lo que escribí hace un par de semanas sobre la decadencia del imperio americano. Eso completó el círculo de la crisis. Estadounidenses sobrealimentados viviendo de las glorias de sus abuelos, del recuerdo de un país que ya no existe más. 

Estados Unidos a la deriva y el mundo en crisis. Así vamos, todos, juntos, avanzando hacia un mundo que ya no existe más. La angustia ante la nada se apodera de nosotros pero, como dice Kierkegard, también es el vértigo de una nueva libertad, de un nuevo orden. 

Nuestra misión es descifrar cómo vivir en él. 

Saludos, 

Felipe. 

Email

Notas Relacionadas:

 
Inversor Global · RSS · Quanbit · Todos los derechos reservados de Inversor Global · Política de Privacidad · Aspectos Legales