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Crisis financieras: orígenes semejantes, soluciones diferentes

Pánico, corte abrupto de créditos, devaluación de las monedas locales, inflación, fin de burbujas económicas, desocupación, incremento de la pobreza, caída del PBI, corridas bancarias, pérdida de reservas, altas tasas de interés internas y quiebra de empresas son algunas de las consecuencias que tuvieron que atravesar muchos países hacia fines del siglo XX y lo que va de este siglo XXI.

En diferentes lugares del mundo y por diferentes factores, todos comparten varios puntos en común previos: apreciación de la moneda local, altos gastos gubernamentales, irresponsabilidades político-económica de los Gobiernos y la imposibilidad práctica de cancelar deuda externa, lo que llevó a muchas economías a entrar en un camino sinuoso el cual les costó mucho salir, marcando sus historias económicas para siempre. 

A continuación, un breve recorrido por los países que atravesaron estas crisis. 

Efecto tequila

La crisis conocida por el nombre “Efecto Tequila” se inició el 20 de Diciembre de 1994 cuando el Gobierno mexicano tomó la decisión de devaluar el peso. En este momento, Estados Unidos puso a disposición de México un fondo de US$ 50 mil millones.

A pesar de esto se dispararon los precios, se interrumpieron los créditos, se paralizó la producción y, en consecuencia, aumentó la desocupación. Además, como si todo esto fuese poco, la inflación fue del 50% anual y se vaciaron las reservas internacionales del Banco de México.

Efecto Vodka

El petróleo, el gas natural, los metales y la madera conformaban más del 80% de las exportaciones rusas. Fue así que este país sintió y se vio perjudicado por la baja en los precios mundiales de los commodities en 1998, dejando al país vulnerable a las oscilaciones de los precios mundiales.

Con motivo de evitar que la crisis se agudizara, a Rusia se le otorgó un paquete financiero de US$ 22.600 millones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Además, el FMI aprobó una ayuda adicional de US$ 11.200 millones. La fuga de capitales le costó al Banco Central aproximadamente US$ 27.000 millones de sus reservas en dólares para mantener su banda cambiaria.

Pese a la ayuda que recibió, la economía rusa tambaleó. Flotación y devaluación del rublo, cesación de pagos sobre su deuda interna, evasión fiscal, falta de circulante, altas tasas de interés y disminución del PBI en alrededor del 13 %, fueron sólo algunas de las consecuencias que sufrió Rusia.

Efecto Caipiriña

En el año 1994 se lanzó el denominado “Plan Real”, que se basó en la introducción de una nueva moneda en reemplazo del golpeado cruzeiro, y una serie de medidas institucionales tendientes a garantizar el valor estable de la nueva divisa. En primera instancia, el real se fijó en una relación de uno a uno con respecto al dólar estadounidense.

Este plan, que fue exitoso en un principio, logró un importante aumento de la actividad económica brasileña. Pero el incremento desproporcionado de las importaciones ocasionó la aparición y posterior aumento del déficit en la balanza de pagos. Este déficit, sumado al creciente déficit de la cuenta corriente, mostraba señales de la alta vulnerabilidad del país a nivel económico.

En 1997, el panorama que se presentaba era muy alentador. Sin embargo, el orden y las expectativas no duraron mucho. La irresponsabilidad política, el aumento en el gasto público, el déficit fiscal y los endeudamientos estatales desproporcionados abrieron el camino hacia la crisis.

En dos meses volaron US$ 30 mil millones del país. Rápidamente, el FMI ayudó con US$ 41.600 millones y la deuda externa brasileña alcanzó casi los US$ 250 mil millones.

Crisis del Sudeste Asiático

Comenzó en julio de 1997 con la devaluación de la moneda tailandesa. Por efecto dominó, le sucedieron numerosas devaluaciones en Malasia, Indonesia y Filipinas, lo que repercutió también en Taiwán, Hong Kong y Corea del Sur. Sólo durante las primeras semanas un millón de tailandeses y 21 millones de indonesios pasaron a engrosar las filas de los oficialmente pobres.

De esta manera, el Fondo Monetario Internacional propuso iniciar un programa de US$ 40 mil millones para estabilizar las monedas de Corea del Sur, Tailandia e Indonesia, cuyas economías habían sido particularmente golpeadas por la crisis.

Como sucedió en casos anteriores, la economía de Estados Unidos se recuperó de la recesión de inicios de los 90 y aumentó sus tasas de interés, hubo una valorización del dólar, al cual estaban fijadas muchas monedas del Sudeste asiático, con lo que sus exportaciones se hicieron menos competitivas.

Las consecuencias de toda esta situación fueron como generalmente ocurre: activos que colapsan, suspensión de pagos de deudas, pánico de los prestamistas, falta de crédito y bancarrotas.

Crisis Financiera Turca

A partir de 1998, Turquía firmó convenios con el FMI. El país una severa crisis económica en noviembre de 2000 y otra en febrero de 2001, con el peso del ajuste cayendo fuertemente sobre la clase trabajadora. El FMI proveyó asistencia financiera de US$ 20.400 millones entre el comienzo de la crisis en 1999 y 2003.

Sin el soporte de la productividad y el ahorro, la debacle estaba a la vista. La desconfianza en la economía afectó rápidamente el mercado bursátil y la divisa turca, obligando a una fuerte devaluación de la moneda.

Efecto Tango

Las reformas económicas introducidas en 1991, incluyendo la Convertibilidad, produjeron una gran entrada de capitales, con lo que inició una sostenida recuperación y crecimiento en la economía argentina. Sin embargo, esta comenzó a desacelerarse hacia fines de 1994. El Gobierno mantuvo la decisión de continuar con la convertibilidad –fue la primera crisis en la historia del país que no terminó con una devaluación- y pudo sortear la tormenta. Se introdujeron reformas que hicieron más solvente el sistema financiero y el crecimiento continuo.

Esto hasta que la baja en los precios de los commodities, la reversión de la tendencia internacional de capitales hacia los países emergentes y el alza de la tasa de interés afectó el servicio de la deuda externa argentina. Si bien el superávit fiscal alcanzó hasta 1993, los años siguientes el déficit  se mantuvo dentro de parámetros manejables en torno al 4,3% del PBI. Pero hacia fines de 1998 comenzó una larga recesión. Bajó la recaudación fiscal y la deuda se mantuvo alta. La deuda pública que estaba en alrededor de los AR$ 60 mil millones al inicio de la década, subió  a AR$ 120 mil millones a fines de 1999. 

Se tomaron medidas para mejorar la competitividad y aumentar la productividad, pero finalmente se comenzó a transitar un camino hacia la salida estableciendo que, cuando la cotización del euro alcanzara al dólar, la convertibilidad del peso se haría teniendo en cuenta ambas monedas.

La desconfianza que generaron corridas bancarias y una fuerte protesta social fueron sólo algunas de las consecuencias que el Gobierno tuvo que pagar para salir de la convertibilidad. Un precio muy caro que le costó la vida al Gobierno, generando default y devaluación, la primera en la historia del siglo XX.

Los precios subieron y cayeron los salarios reales. El Gobierno de transición, que creyó que saliendo de la Convertibilidad tendría el apoyo de los organismos internacionales, se encontró con que el FMI, apoyado por el Gobierno de Estados Unidos, tomó a la Argentina como un caso ejemplar, para mostrar que había que penalizar comportamientos que tildaban de irresponsables.

Algunos economistas explican que el fin de la Convertibilidad se debió a la fuerte expansión del gasto público, al déficit y a la deuda pública contraída durante la década del 90, pero el estallido social no estaba previsto por nadie, sumiendo a Argentina en la más profunda crisis de su historia.

Grecia, ¿un espejo?

Como otras economías, el crédito fácil, la corrupción, la burocracia, el clientelismo y del déficit público fueron los pilares que una construcción sin futuro para la economía griega. Esto sumado a que su producción local es casi  nula, Grecia importa casi todo y no exporta casi nada. De esta manera, no es sorprendente que este país tenga experiencia en defaults. Los soportó en 1843, 1896 y 1932.

Esta vez, parecía que la cosa no sería distinta y en 2010 Grecia recibió el primer salvataje por un valor de 110 mil millones de euros. Jason Manolopoulos, un banquero ex Barclays y Merril Lynch y  autor de La Deuda Odiosa Griega expresa dice que “esto va camino de ser como el corralito argentino con un peronismo a la griega. La gente dice que no, que Grecia no es igual a la Argentina y tienen razón: es peor que la Argentina. Si lo de Argentina fue un choque automovilístico, lo de Grecia es un 11-S”.

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