El modelo económico argentino se está quedando sin nafta y la “sintonía fina” debe encararse para evitar quedarnos a mitad de camino. Esa es la sensación que hoy está presente en el análisis de todos los economistas.
Es evidente que los problemas internos, sumados a los desafíos externos, están generando expectativas negativas sobre los agentes económicos y muchos analistas están revisando a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía argentina en 2012. Los más optimistas hablan de un crecimiento en torno al 4%, menos de la mitad de lo que la economía se expandirá este año. En el caso de los más pesimistas se encuentra la posibilidad de una desaceleración del crecimiento a una tasa de 1% anual para el año próximo.
En línea con lo anterior, la Universidad Torcuato Di Tella informó el día miércoles que la confianza de los consumidores cayó 1,7% respecto el mes de octubre, aunque en términos interanuales el valor se mantiene por encima del registrado en noviembre de 2010. Sin embargo, es evidente que las medidas anunciadas por el Gobierno en torno al retiro de los subsidios para las tarifas públicas, impactará negativamente en el poder adquisitivo de los consumidores, lo que podría generar una desaceleración de la actividad.
Paralelamente, el contexto internacional se muestra más reacio para la Argentina. Por un lado, la grave crisis financiera de Europa está generando una caída generalizada en el precio de los commodities, soja incluida, ante los temores de que repercuta negativamente en la demanda de las regiones que aún muestran fuerte crecimiento, como Asia. De esta manera, el superávit comercial de la Argentina estará más limitado el año próximo al mermar el crecimiento de las exportaciones vía incremento de los precios internacionales de las materias primas.
Por el otro lado, existe una variable que debe preocupar a las aspiraciones de la economía Argentina: el real brasileño se depreció un 7% en los últimos diez días y pone más presiones sobre la competitividad del peso argentino.
¿Qué hay de bueno para el Gobierno en todo esto? Ahorro en las necesidades de financiamiento para el año 2013. Si la Argentina crece por debajo del 3,26% en 2012, entonces no deberá pagar la renta del cupón atado al PBI en 2013, ya que no se cumple una de las condiciones requeridas para efectuar el pago que es que la economía se expanda por encima del nivel preestablecido.
El Gobierno se ahorraría, de no efectuar el pago, casi US$ 3 mil millones. En ese sentido, un no-pago no sería del todo una mala noticia para el Gobierno. Si durante los años anteriores el tamaño de crecimiento ha estado sujeto a cuestionamientos por parte de los economistas, diciendo que podría haber sido sobreestimado, ahora no es descartable una subestimación para evitar el desembolso del pago del cupón.